The Magnetic Band

19 de novembre de 2005
+ Ivy + Johnson
Plaça Major (Sa Pobla)

THE MAGNETIC BAND

La música de este cuarteto mallorquín -formado en el 2000 en el norte de la isla, está tan basada en la filosofía y el pensamiento como en la geometría y la arquitectura sonora. Son tan importantes los espacios abiertos que dejan como los edificios sonoros que levantan, tan imponentes sus silencios como sus catedrales de sonido acumulado.

En su currículum encontramos a grupos de la escena independiente mallorquina como Yieldings o Slide, además de haber colaborado en el pasado con miembros de Los Planetas (durante su etapa en Granada). Ahora, los miembros de The Magnetic Band rebosan madurez con un estilo propio y detallista que bascula entre la calidez de los mejores Yo La Tengo y la experimentación sonora de la escuela de Chicago.

Sonidos envolventes que casan a Tortoise con Young Marble Giants, hipnosis auditiva en la línea de The American Analog Set.

Cómo ser un hipnotizador. Para hipnotizar al oyente, al vecino. O a las masas alienadas, como denunciaban Marx y Engels, que también tienen aquí su propia canción: una historia de añoranza amistosa en la que lo que no queda claro es si es Marx quien le canta a Engels o viceversa.

Pero nos estamos desviando. THE MAGNETIC BAND han escrito un completo tratado sobre cómo ser un hipnotizador, un ensayo lúcido e iluminado sobre la cultura visual, basado sin embargo en la cuidadosa selección, manipulación y superposición de los sonidos. Hablando en términos menos abstractos y más útiles para estas lides: el retrofuturismo y la experimentación de espíritu pop de Stereolab encajan a la perfección con la calidez de The American Analog Set, se dejan acariciar por las melodías de Yo La Tengo y se miran en el espejo de la aparente sencillez de Young Marble Giants. Los Spacemen 3 más sosegados, pasados por el filtro de Flying Saucer Attack y cambiando sus sustancias preferidas con las de Tangerine Dream. "How To Be A Hypnotist" es un viaje lisérgico que comienza con "Last Dance", el último baile, donde el hipnotizador de la portada te dice que "puedes ser cualquier cosa que te propongas" entre susurros vocales y un crescendo de teclados temblorosos y guitarras distorsionadas. Para cuando llegues a "We Want Samba", el tema que cierra el disco, serás cualquier cosa que él se proponga que seas, estarás hipnotizado y atrapado en el hechizo de THE MAGNETIC BAND. Por lo menos, hasta que oigas la palabra 'Madagascar'.

La música de este cuarteto mallorquín -formado en el 2000 en el norte de la isla, tras el periplo granadino de algunos de sus miembros y el parentesco lejano con Los Planetas- está tan basada en la filosofía y el pensamiento como en la geometría y la arquitectura sonora. Son tan importantes los espacios abiertos que dejan como los edificios sonoros que levantan, tan imponentes sus silencios como sus catedrales de sonido acumulado. Esto queda especialmente claro en "The Messiah", pequeña sinfonía repetitiva en tres capítulos, con melodías de piano y sintetizadores que se llaman y se responden, o en "Build Your House", larga narración de un viaje a ninguna parte, pespunteada por infinidad de arreglos de un gusto exquisito.

Las herramientas de su arquitectura son variadas y se adaptan al medio: aquí hay teclados, muchos teclados (pianos, órganos, sintetizadores, osciladores, toneladas de cacharrería analógica), pero también vibráfonos, trompetas, voces arrullantes y guitarras acústicas y eléctricas, banjos o ukeleles, percusiones discretas y bajos contenidos. Todo utilizado de manera que se potencie hasta el infinito su poder evocador, envolvente, inspirador. Las canciones se enlazan y se buscan unas a otras, como si supieran que ésta es la banda sonora ideal para un viaje estelar, para vagar por el cosmos sin rumbo fijo en una nave imaginada por Julio Verne.

Pero no nos engañemos, esta banda magnética guarda más datos de los que se ven a primera vista. "Love Phone", además de ser el tema más pegadizo y conscientemente pop de todo el lote (con un empuje que recuerda a los mejores momentos de Rocketship), es la declaración explícita de que, en el fondo, es éste un disco de sentimientos, música pop al fin y al cabo. Hay muchos motivos para viajar sin moverse del sitio, hay miles de razones para soñar, pero el motivo principal desde que el mundo es mundo ha sido y es el amor, o su ausencia. El amor nos ha dado muy buenos momentos en la historia del arte, y éste puede ser uno de ellos si escuchas con atención.

THE MAGNETIC BAND encontraron un día en una librería de Constantinopla un libro titulado "How To Be A Hypnotist". Quedaron atrapados en su embrujo, tratando de encontrar las claves que descubren los secretos del sonido hipnótico, hasta que dominaron perfectamente la teoría y la práctica de la hipnosis. Ahora eres tú quien está atrapado, o a punto de estarlo. Ni siquiera Woody Allen puede salvarte de este dulce destino. Buen viaje.