The Long Winters

24 de febrer de 2007
Teatre Lloseta
Fotos del concert

THE LONG WINTERS

¿Estaba usted esperando un disco enérgico y vivaz? ¿Ingenioso y sentimental? Pues no le dé más vueltas: ya lo ha encontrado. Lo tiene entre sus manos. Un disco de esos que se acompañan con frases del tipo ‘Para quitarse el sombrero’ o ‘De un lirismo cautivador’ Es la carta que su buzón más deseaba… el nuevo disco de The Long Winters, la escurridiza banda del aún más esquivo John Roderick, conquistador nato, bohemio a la antigua y aventurero sin par.

‘Putting the Days to Bed’ (Barsuk/Munich, 2006. Distribuido por Dock) es el tercer disco de la banda de Seattle – un trabajo que combina el tono intimista y la argucia musical de ‘Ultimatum’ (el EP que publicó a principios de este año en España) con la fuerza genuinamente pop de sus álbumes anteriores. Aquí están los dos Roderick, el rudo explorador de ‘Carparts’ y el susceptible hombre roto de ‘The Commander Thinks Aloud’. Todo ello barnizado con el amalgamador sonido de una guitarra característica y una voz desgarrada que dispara letras de alto calibre como si fueran flechas de Cupido. ¿Ejemplos? Ahí tienen unos cuántos: ‘We’re just a kiss away from being dangerous’, ‘If you’re my anchor then I’m throwing you over the side’ (“Hindsight”), ‘Don’t try to write your name in the clouds from the ground’ (“Clouds”) o ‘Your magic beans mean at least you’ll have one giant friend’ (“Clouds”).

El disco se abre con la fuerza pop de un single indiscutible ‘Rich Wife’, cínica y melodramática como el más dorado de los capítulos de Dinastía. Le siguen ‘Pushover’ y ‘Fire Island AK’, que por derecho y mérito propio pueden ser consideradas las herederas naturales de ‘Blue Diamonds’ y ‘Scared Straight’ –las dos perlas que abrían su anterior disco ‘When I Pretend To Fall’ (Barsuk/Houston Party Records, 2004)– elegido entre los mejores discos del año 2004 por las revistas Mondo Sonoro, GoMag y Ruta66– por la fuerza que transmiten y ese optimismo de regusto amargo que se ha convertido ya en la marca de la casa. ‘Fire Island AK’ cuenta además con la colaboración de Sean Nelson, antiguo miembro de correrías de Rod en Harvey Danger y los primeros pasos de The Long Winters.

Si vamos a seguir con el repaso a las canciones de este disco es inevitable hacer un ligero hincapié que honre a los fans más acérrimos de la banda. De todos es bien sabido que si bien la banda de Seattle tiene un riiiing especial para despertar el power-pop de su letargo, también posee un no-sé-qué que les eleva por encima de muchos de sus compañeros de adscripción. Por algo Roderick es el Espíritu Santo de la Santísima Trinidad del NorthWest junto con Ben Gibbard (Death Cab for Cutie) y Colin Meloy (The Decemberists). Este extra que ofrecen The Long Winters no se encuentra en sus singles sonoros y catchy, si no en las piezas de más hondo calado: en ese ‘Hindsight’ que es desde ya, una de las mejores canciones de 2006 y una de las letras más inspiradas del grupo, o en ese ‘Honest’ que tanto hizo reír a los asistentes a la fiesta de clausura del Primavera Sound 2006.

A algunos les sonarán algunos detalles biográficos de este señor tan alto. Nacido en Seattle, pasó la mayor parte de su infancia en Anchorage, en Alaska, hogar de borrachos y parados, para luego volver a Seattle, vivir al límite, rebentar y largarse a Europa. Aquí, con el cargamento emocional y masculinista de un Steinbeck o un London, Roderick se propuso andar. Y vaya si lo hizo. Desde Ámsterdam a Istanbul, a pie, sin descanso, durante meses, durmiendo en márgenes de carretera o cuando la amabilidad local lo permitía en la caseta de herramientas del jardín. De vuelta a su país, John aceptó un puesto de profesor de historia comparada de las ideas en la Universidad de Washington y se unió a Western State Hurricanes, que más tarde devendrían en Harvey Danger. Iniciar su propio proyecto fue sólo cuestión de tiempo.

La fama de tipo difícil y su ‘overwhelming intelectuality’ (John Vanderslice dixit) le han convertido en un misterio para el blando panorama de artistas indies y muchos le ven como un hombretón de talento, a medio camino entre el torturado Townes Van Zandt y el agresivo camionero de Tejas. El mito se alimenta ahora también con la realización de ‘Through with Love’, un documental de Adam Prancia y Jace Krause en el que los dos realizadores siguen a la banda durante la grabación y post-producción de su nuevo álbum y que verá la luz a finales de octubre 2006.