26 de juny de 2005, Pla de Ciutadella (Menorca)
2 d’agost de 2002, Camp Municipal de Ses Forques (Porreres, Mallorca)
17 de juny de 2000, Camp de futbol (Muro, Mallorca)
26 de juliol de 1998, Camp de futbol (Alcúdia, Mallorca)
Lujo, un verdadero lujo.
Lujo es que en estos tiempos saturados de productos sin sustancia y de clónicos de karaoke nos podamos seguir encontrando en la primera fila de los verdaderamente importantes con un grupo de rock de verdad. Y cuidado, a ellos nadie les ha regalado nada. Todo lo han conseguido a base de patearse los escenarios más rancios del mundo, desgañitándose la garganta mientras daban enérgicos guitarrazos y destrozaban baterías.
Dover en directo es todo un torbellino de energía, una convulsión de sentimientos capaces de removerte en lo más profundo. R-O-C-K sin concesiones que aún se codea en las listas con las caras más populares.
¿Sus armas? Tan simples como contundentes: excelentes canciones de tres minutos y estribillos demoledores.
"El fenómeno Dover", ese gran misterio de finales de los 90, lo más inesperado de la predecible industria discográfica nacional y lo más envidiado en los temibles sectores de la credibilidad. Una banda madrileña empeñada en cantar en inglés que ha despachado cientos de miles de copias de todos sus discos. Discos que, incluso hoy, siguen teniendo importantes cifras de ventas en estos difíciles tiempos de mantas e Internet. Sus cuatro trabajos anteriores, "Sister" (95), "Devil come to me" (97), "Late at night" (99), y "I was dead for the 7 weeks in the city of Angels" (01) incluyen una impresionante colección de buenos temas. Gracias a su cabezonería han logrado, incluso, abrirse las puertas de Europa, donde ya han conseguido algunas ventas destacables y han podido tocar en varios de los festivales más importantes.
Y ahora..., ¿qué? Disfrutando de su espléndido estatus, el cuarteto madrileño ha huido de posibles 'grandes éxitos', discos en directo y otros proyectos 'marketingnianos'. Han vuelto a terminar un nuevo disco con 12 espléndidas canciones compuestas durante el último invierno. La grabación de "I was dead for the 7 weeks in the city of Angels" fue tan complicada y difícil para ellos, que ahora todo lo han querido simplificar inconscientemente. Para empezar, esta vez nada de grabar en Seattle o Los Ángeles. Todo ha sido registrado en los Estudios PKO de Boadilla del Monte, a un paso de sus casas y de su local de ensayo, aunque posteriormente se ha masterizado en los Estudios Marcussen, de Los Ángeles. Para producirlo, nada mejor que traerse a alguien que ya conocían, Rick "Soldier" Will, quien ya había mezclado su anterior trabajo y que tiene un impresionante currículum que incluye nombres como Ben Harper, Incubus, Fear Factory o Ziggy Marley entre otros.
Es muy buen ingeniero, sabe sacarnos el sonido que queremos. Llegamos el primer día y todo sonaba muy bien. Quiso que grabáramos el disco tocando los cuatro a la vez, totalmente en directo y de un tirón. Hubo días que grabamos íntegramente dos y tres temas completos. Todo esto se nota. Y mucho. El resultado es mucho más espontáneo, más natural y conciso. Las nuevas canciones compuestas por las hermanas Llanos no se pierden en adornos y florituras, centrándose en estrofas y melodías perfectas. Todo ha resultado más fácil, trasmitiendo ese sonido básico y contundente de sus conciertos en directo.
Sin duda, han hecho el disco más positivo de toda su carrera. Lo que estábamos buscando era que se captara el momento, conseguir un clímax, y que el resultado final fuera más eléctrico que técnicamente perfecto.
Y también..., ¿el álbum más pop de Dover? Efectivamente. La búsqueda de doce canciones excelentes sin temas de relleno les ha hecho profundizar en unos estribillos verdaderamente contundentes y fáciles de recordar. Ellos mismos reconocen haber estado oyendo mucho a The Beatles durante los últimos meses e, incluso, se permiten homenajear a Paul McCartney con esa cita a "Band on the run" en el texto de "27 years" – además de ser la edad actual de Cristina, es también la letra más sincera y personal del álbum –.
Semejante despliegue de poderío ha terminado convirtiendo a este disco en una auténtica selección de singles perfectos.
El primero ha sido "The flame", pero podrían haberse extraído cualquiera de los otros once. Su contundente línea de bajo, muy a lo Beatles etapa Hamburgo, y su reconocible melodía, la convierte en un éxito instantáneo que nos recuerda a los mejores y más populares momentos de su segundo disco, el que les dio a conocer masivamente. Hasta la romántica letra de la canción destila felicidad por los cuatro costados. Y de nuevo, como en canciones anteriores, "King George", o "Loli Jackson" (y de este nuevo disco, en cortes como “Mi sombrero”), no hay que buscar ninguna conexión entre el título y la letra de los temas. La mayoría de las veces los eligen por cómo suenan y por alguna extraña conexión cerebral entre ellos que todavía no hemos sido capaces de discernir.
Otros momentos vibrantes del nuevo disco son "My fault", "Leave me alone" y "All my money". El corte más americano es "Honest", con un aire muy a lo Tom Petty que, si este mundo fuera otro, les podría llegar incluso a abrir las puertas del mercado norteamericano. Su productor no tiene reparos en reconocer que no hay ninguna mujer en el mundo del rock actual que haga melodías vocales como Cristina. Y si todavía hay alguien que lo dude, que pinche "Someones else’s bed" e intente oírla sin que se le pongan los pelos de punta. El corte más desnudo e intimista del álbum es una joya de canción que muestra una faceta inédita hasta ahora en Dover. Su sencillez y belleza te captura a la primera. Su extraño sonido y efectos te retrae a aquellas viejas emisoras de radio cuando ponían clásicos de Billie Holiday.
Habrá quién se sorprenda por un título tan impactante de otra de las nuevas canciones: "Die for R&R". El rock and roll es realmente una pasión por el que, en algunos momentos muy bajos, podría llegar a pensar que sería lo único por lo que quizás moriría – asegura la propia Cristina Llanos –. Habla de un momento de obnubilación total.
De nuevo, toda la imagen de la portadas del álbum y del single han sido obra de ella, que armada con su Polaroid, ha rescatado algunos de sus momentos favoritos vividos con sus tres compañeros durante la última gira. Algo hay en esas imágenes que captan lo que sólo se nota al conocerles personalmente: sus ilusiones intactas, sus ganas de seguir haciéndolo mejor cada día, y su absoluta dedicación por lo que realmente les gusta. ¿Acaso en estos tiempos que vivimos no resulta admirable? Pues eso.
(texto: Javier Lorbada)