Antony & The Johnsons

26 d’octubre de 2005 (Auditorium de Palma)
19 de juliol de 2005 (Claustre de Sant Domingo, Pollensa)

ANTONY & THE JOHNSONS

Desde California y con solo dos álbumes, Antony & The Johnsons se ha convertido en el icono más preciado de los últimos meses.

Apadrinado por Lou Reed y Laurie Anderson y reverenciado por Dennis Hopper, Anthony & The Johnsons llegó al underground newyorkino y pronto se convirtió en la voz invitada de la gira de su héroe Lou Reed, al mismo tiempo que le llovían ofertas para proyectos del cine independiente norteamericano como Animal Factory de Steve Buscemi.

Antony procede del cabaret, su voz aterciopelada y su aspecto andrógino le han ganado los halagos de Dennis Hopper, y la posibilidad de colaborar con el mismísimo Lou Reed, a quien acompaña en sus giras como voz invitada. Cercano al jazz y al blues su música es intimista, destacando la voz y el acompañamiento de piano.

Su imagen sensible produce canciones que recuerdan a Nina Simone, Elton John o a una Diamanda Galas atiborrada de ansiolíticos. Canciones enormes. Siempre en notas azules, tristes y deliciosas.

En su segundo álbum I am a Bird Now se permite el lujo de contar con las voces de Lou Reed y de su amado Boy George, y contribuciones de artistas como Rufus Wainwright y Devendra Banhart.

“Antony and the Johnsons, tiene una voz increíble, desconcertante. Alcanzando hasta un punto de inquietud. Tiene una imagen ambigua, extraña, que nos lleva hasta el desasosiego. Hace canciones mágicas, emocionantes, hasta entrar directamente al alma. Apadrinado por Laurie Anderson, Lou Reed y demás estrellas del arte moderno neoyorquino. Que se han apresurado a invitarle a sus obras. En Nueva York que es su ciudad comenzó cantando en los after hours. Dándoles aire de cabaretes futuristas y decadentes. Acaba de editar su segundo y nuevo álbum, I am a bird now. Canciones sublimes, singulares, como de otro mundo.” (Tomás Fdo. Flores)

Hay una especie de mito por el cual, los grandes artistas crean aislados del mundo, recluidos. Uno no tiene más que acercarse a cualquiera de las diez canciones del nuevo álbum de ANTONY AND THE JOHNSONS para darse cuenta de que esto es una absoluta falacia, y asegurarse a la vez de la singularidad y originalidad de Antony, el personaje de rasgos andróginos que es también The Johnsons.

¿Habíais escuchado alguna vez una voz como esta, imbuida de la emoción trascendental del blues, una voz que se despliega sin adornos, con una simplicidad que recuerda en algunos momentos a la de un trovador medieval, una voz que maravilla al alcanzar las notas más altas como si fuera un niño? ¿O esas canciones imposibles de encasillar en cualquier tipo de género o identidad, canciones que evocan sentimientos tan poderosos como la nostalgia, el amor, el deseo o la pérdida? No. Porque Antony es excepcional. Pero para nada él está solo.

I Am A Bird Now es el segundo álbum de este extraordinario artista de Nueva York. Más acompañantes. Porque hay contribuciones de coetáneos (Rufus Wainwright, Devendra Banhart), y de héroes (Lou Reed, Boy George). Su participación es un reflejo de la admiración que sienten por Antony, y su lugar único en la comunidad de arte contemporáneo. “La presencia de cada uno en la grabación muestra su lado más único, y han hecho una contribución creada especialmente para ellos” dice Antony. Él ha arreglado todo meticulosamente, como un director de teatro creando un gran cuadro vivo sobre el escenario. “Involucrar a otra gente me hace sentir menos solitario”, añade Antony. “Hice el álbum de una forma intuitiva, del modo en que sentía que quería que se hiciera. Y toda esta gente fue una verdadera inspiración para el disco.”

Cuando era un chico en California, allá por 1982, Antony quedó inmediatamente seducido por la imagen de Boy George en el álbum de debut de Culture Club, Kissing To Be Clever. “George era realmente el primer reflejo que vi de lo que quería ser en el mundo,” explica. “Lo vi y pensé: ‘Vale, eso es lo que hay que hacer cuando somos así: Nos convertiremos en cantantes.’” Veintidós años después, Antony estaba sentado al piano, grabando la inquietante “You Are My Sister” con su icono. “Cuando él estaba en el estudio, sentí ese gran, largo círculo conectando con mi espíritu.”

Otro de los héroes de Antony, Lou Reed, hace la introducción de la conmovedora “Fistful Of Love,” una experiencia absolutamente embriagadora que mezcla el soul de Muscle Shoals con un sentido casi heroico del masoquismo. En el 2003, Reed le preguntó a Antony si quería poner la voz en la reinterpretación que de “Perfect Day” se iba a hacer en su álbum The Raven. Más tarde, el que fuera líder de Velvet Undergound invitó a Antony para cantar como parte del pequeño conjunto que le acompañaría en su gira europea y americana; incluso dio a Antony un solo en el que interpretaba el clásico de Velvet Underground “Candy Says,” un homenaje a otra de las inspiraciones de Antony, Candy Darling, la superestrella de Warhol. De hecho, la imagen de la portada de I Am A Bird Now es una foto que le hizo Peter Hujar en 1974, “Candy Darling On Her Deathbed”, en ella aparece Darling, postrada en su lecho de muerte, mirando a la cámara con serenidad y resignación. “Bella hasta la muerte” dice Antony. En las fotografías en blanco y negro que Hujar tomó de mitos del underground como Darling o Divine encontró Antony pronto otra de sus piedras de toque. “No hay nada de vouyerismo en sus retratos, él muestra una perspectiva muy interior, y eso es algo en lo que estoy muy interesado: ser intenso, nada de vouyerismo.”

Desde su llegada a Nueva York, Antony ha ido introduciéndose poco a poco en su ambiente, recibiendo elogios por sus actuaciones allá donde va, y hasta ha participado en algunos proyectos cinematográficos, como en el film independiente Animal Factory de Steve Buscemi. Ahora, I Am A Bird Now, supone un gran paso adelante después del debut homónimo (reeditado este año por Secretly Canadian). “En cierto modo, este álbum es mucho más personal”, admite. Para liberarse de muchas de sus arquetípicas influencias, se impuso como un auténtico desafío el revelar todavía más de él mismo al oyente. “I Am A Bird Now transmite más intimidad. A la hora de hacerlo, traté de llevarlo todo todo - como fue grabado, como fue interpretado – extremadamente cerca, y que así sedujera todavía más, casi como si te lo estuviera susurrando al oido”

Pero todo esto son sólo palabras, creedme, si habéis leído esto y todavía no habéis escuchado el disco, estáis perdiendo el tiempo, porque no importan las colaboraciones, no importa Lou Reed, ni importa Devendra Banhart, ni Candy, ni el underground neoyorkino, ni el personaje de Antony, lo que de verdad importa, siempre, pero esta vez más que nunca, es lo que os van a hacer sentir cada uno de los treinta y tantos minutos del disco, la tensión emocional tan brutal que ha sido capaz de crear y mantener, la belleza extrema, sensible y delicada, de su voz y de su música.

Como esos libros que te emocionan y te reconcilian con la lectura, como cuando terminas de ver una película y te quedas clavado en la butaca del cine, o incluso, como esos partidos que decimos los futboleros que crean afición, el nuevo disco de ANTONY AND THE JOHNSONS te va a hacer sentir por qué demonios decidiste dedicarte a esto de la música, un disco jodida y condenadamente especial.