22 de juliol de 1999
Plaça dels Seglars, Pollença (Mallorca)
Aidan Bartley es un auténtico trotamundos de la música. Nacido en Belfast, su familia tuvo que emigrar a Inglaterra donde, con catorce años, comenzó a tocar en la calle junto con un amigo.
"Ha sido la época donde más dinero he ganado con la música. Vivíamos en York, que es una ciudad bastante turística, y hacíamos mucha pasta", recuerda con añoranza.
Después vendrían sus escalas en Israel, Escandinavia y Berlín, donde se afincó definitivamente y conoció a su mujer Julia. En 1992, y durante una estancia temporal en Barcelona, un sello se interesó en editar sus canciones y Aidan se pasó una buena temporada grabando en los estudios de la compañía.
Esto no se debía al especial interés del sello, sino todo lo contrario: "Yo tenía que trabajar sin que nadie me viera, durante los tiempos muertos de las grabaciones de las estrellas de la casa. Cuando éstas volvían al estudio yo tenía que escabullirme por el jardín". Después de tantas penurias, el disco quedó apartado en algún cajón de la compañía hasta que, en 1997, Grabaciones en el Mar se interesó por la grabación, que fue editada bajo el nombre de"Between the gutter and the stars".
Ya de vuelta, en 1999 aparece "Soulstream", su segundo disco, producido por Guy Wenger y grabado entre Berlín y Barcelona. "El primer LP era una mezcla entre pop y folk. Este segundo es más elegante, más suave, con más arreglos de cuerda y piano. Además, he trabajado más a gusto", afirma. Su esposa es la encargada de tocar el piano, que esta muy presente en todos los temas. También destacan en el disco los preciosos arreglos de violín, contrabajo, chelo y acordeón, los cuales dan a todo el álbum un tono intimista que acompaña a los melancólicos textos de Aidan. "En este disco estoy más cerca de autores contemporáneos como Philip Glass o Wim Mertens. También aparece una adaptación de 'The soldier's wife', un tema clásico de Kurt Weill, el compositor que ponía la música a la obras de Bertolt Brecht", comenta Aidan. La elegancia y buen gusto que rezuma todo el álbum tiene su continuación en la carpeta, que, además de ofrecer en su interior las traducciones de las letras al castellano, francés y alemán, cuenta con un precioso diseño.
En su última entrega discográfica “Listen to the sound waves” , Bartley se dibuja como un seguidor de los cantautores profundos norteamericanos y de los más introspectivos vocalistas de la canción francesa.
En sus composiciones, aparece y desaparece como el Guadiana la presencia de Leonard Cohen, el susurro de Gordon Lightfoot y el alma de Eric Burdon, todo ello aunado en un todo que, sin dejar de ser una herencia, empieza a crecer por sí mismo al amparo de una guitarra acústica y de un teclado. Voces oscuras para días de lluvia, llantos de soledad escondida y un ambiente de café francés que el cantautor es capaz de llenar con la profundidad de su voz y con la copa que te quieras tomar mientras la música va generando visiones y recuerdos.